Grabaciones de demostración. Los datos personales de los clientes se han eliminado o anonimizado. El tratamiento cumple el Reglamento General de Protección de Datos de la UE (RGPD).
El agente cualifica el lead: explica la diferencia entre una fosa séptica y una red de alcantarillado, averigua la región, el número de usuarios y los plazos, y deja un lead caliente listo para una oferta a medida.
El cliente duda por el dinero. En lugar de presionar, el agente propone trasladar la entrega a una fecha conveniente y la deja fijada en el momento, para que el pedido no se pierda.
El cliente se hace un lío con el número de cápsulas y los precios. El agente se lo explica con calma a partir de la base de conocimiento: cuántas cápsulas, para qué tratamiento y cómo tomarlas.
La llamada se corta; el agente vuelve a llamar y retoma justo donde lo dejó, sin “empecemos de nuevo”, y despeja de inmediato la duda del cliente.
El agente presenta dos opciones de tratamiento adaptadas a la solicitud: qué incluyen, plazos, precio, entrega y pago contra reembolso. Una oferta clara, sin rodeos.
El cliente dice que es demasiado caro. El agente justifica el precio por el valor, desglosa el tratamiento en ~€0.71 al día, disipa el miedo a las falsificaciones y cierra el pedido.
El buque insignia: un neuroagente lleva al cliente desde la primera palabra hasta el pedido confirmado. Empatiza con su situación, gestiona la objeción de “es demasiado caro” ofreciendo un precio reducido tras un error del gestor, recoge la dirección de entrega paso a paso, confirma el nombre completo y obtiene la confirmación verbal. Cierra la venta por sí solo, sin derivar a un operador humano.
Ejemplo: venta de un producto (complemento alimenticio)